L’exposition de 1866 : un compte rendu espagnol

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Dans ses « Notes sur l’Histoire de la Société Scientifique d’Arcachon » qu’André Rebsomen avait publiées en 1946 dans un des bulletins de cette Société, notes que vous trouverez par ailleurs sur ce site, il écrit :
« Tels furent, en somme, les résultats importants de cette fameuse exposition de 1866, dont les échos se prolongèrent aussi bien à l’étranger qu’en France, ainsi qu’en témoigne, par exemple, un important compte-rendu de 450 pages, imprimé à Madrid, avec plans gravés, auquel était joint la relation du Congrès de pêche qui, quelques semaines après le nôtre, se tint à Boulogne, notre premier port de pêche. »

Bien sûr, nous sommes allés donner un coup d’œil dans cet important compte rendu. D’abord, ses rédacteurs ne sont pas n’importe qui. Il y a Mariano de la Paz Graells. Il était le directeur du Musée d’Histoire Naturelle et du Parc Zoologique de Madrid. Il avait déjà publié plusieurs ouvrages spécialisés comme : Manual práctico de piscicultura, ou : Reglamento para el régimen de la ostricultura en España.

Il avait été désigné par son ministère de tutelle comme Commissaire Général représentant l’Espagne pour l’exposition d’Arcachon et de la Commission permanente de la pêche. C’est un grand bonhomme qui vient encore de faire l’objet, au mois de septembre dernier à Madrid d’une conférence intitulée : « Le naturaliste dans son siècle : hommage à Mariano de la Paz Graells pour le centenaire de sa naissance. » alors qu’au même moment le Musée National des Sciences Naturelles de Madrid lui consacrait une exposition. Il est en quelque sorte l’alter ego d’Isidore Geoffroy Saint-Hilaire qui avait fondé à Paris en 1854 la Société zoologique d’acclimatation et dont Mariano de la Paz Graells avait été nommé délégué dès l’année suivante.

Il était secondé de Cesáreo Fernandez, lieutenant de vaisseau, commandant d’infanterie, secrétaire de la commission dirigée par Mariano de la Paz Graells. De la même façon, on lui devait : Estudio sobre la pesca con el arte denominado Parejas del Bou et encore : Memoria sobre la Exposicion internacional de artes y productos de pesca, celebrada en Bergen en Agosto de 1865.

Ce compte rendu était destiné au Ministre espagnol de la Marine. Le chapitre 4, que l’on trouvera ci-dessous présente les différents aquariums que l’on pouvait alors comparer à celui, tout nouveau, d’Arcachon. Il y est question de l’aquarium de Regent’s Park de Londres, de celui que la Société zoologique d’acclimatation avait fait construire en 1861 dans le Bois de Boulogne, de celui, donc, d’Arcachon aux dimensions plus importantes, de celui de Bologne, de celui du boulevard Montmartre à Paris, et enfin de celui de Concarneau.

Le texte est en espagnol et nous nous en excusons, mais comme nous avons décidé de donner un caractère international à notre croisade de défense de notre Musée-Aquarium, il est normal que nous nous tournons vers nos voisins d’outre Pyrénées.

L'exposition de 1866

L'exposition de 1866

IV.

Los aquarίums. – Su orίgen. – Su utilidad. – Acuario de Londres. – De la sociedad de aclimatacion de Paris. – De Arcachon. – De Bolonia. – De Mr. Duval. – De Concarneau. – Cuidados que exigen. – Peligros que ofrecen.

Los peces de colores encerrados en vasos ό redomas de cristal han sido siempre uno de los adornos de los salones, aunque semejante prision abrevia la vida de aquellos pobres animales. Obsérvase al cabo de algunos dias que el liquido que llena la vasija pierde su trasparencia y su pureza y se corrompe poco á poco, siendo necesario mudarle con frecuencia ; pero como el agua, nueva no ofrece siempre la misma densidad ni la misma temperatura que la que se cambia, los peces languidecen y mueren.

M. Cárlos des Moulins ideό en Burdeos en 1830 la introduccion en el vaso de algunas plantas acuáticas flotantes ό sumergidas, para que obraran en el lίquido en sentido contrario de los animales que lo habitaban, haciendo aplicacion de los principios cono-cidos de que los vejetales asimilan el carbono descomponiendo el ácido carbόnico, producto de la respiracion de los animales, y desprenden el oxίgeno indispensable á estos últimos. Tan sencillo procedimiento hacia innecesario el cambio del agua y la molestia consiguiente de los peces.
M. Dujardin en 1838, Mr. Thysme en 1846 y Mr. Warrington en 1849, hicieron en el agua salada lo que des Moulins en la dulce : M. Philippe Henri Gosse y Mr. Bowerbank imaginaron ό construyeron peceras de mayores dimensiones, y estos receptáculos traspa-rentes se han denominado aquariums.

En Alemania, en Inglaterra, en los Estados-Unidos se ha desarrollado la aficion hácia los acuarios en tales términos, que apenas se vé casa de campo, jardin ό salon elegante en que no figure uno de ellos más ό ménos grande, más ό ménos artίstico ό ingenioso, como objeto de instructivo recreo de la familia.

Los acuarios de salon son por lo general de cristales sujetos por armazon de hierro á una plancha de zinc, ό bien á un mármol ό pizarra que sirve de fondo. Para imitar la agitacion de las aguas y airearlas, se dispone en algunos un grifo que, bien gota á gota ό con un hilo da corriente, remueve el lίquido de una manera lenta pero contίnua. Cόlocanse en el fondo piedras huecas que ofrezcan asilo á los animales, que huyen de la luz, y pueden formarse pantallas de carton, de tela ό de cristal esmerilado, con agujeros que permitan observar sin ser vistos : con su auxilio no se asustan los peces y se les examina en todos los detalles de su vida.

Los aficionados á este curioso entretenimiento, que lo serán cuantos lo conozcan, en-contrarán en la obrita de Mr. A. Edwards, Tratado del principio vital en las regiones acuáticas, que ha traducido al castellano el Capitan de fragata D. Bernardo Malagamba(1), las instrucciones necesarias para la composicion y entretenimiento de un acuario.
Estas casitas de cristal no sirven solo de entretenimiento : en manos de hombres estu-diosos han llegado á ser poderoso auxiliar de las ciencias, y más de un secreto robado á la naturaleza ha ilustrado la zoologia. Los instintos, las costumbres, el modo de reproducirse de muchas especies se han conocido de esta manera, proporcionando á la piscicultura bases seguras para sus procedimientos y enseñando al pescador los medios que debe emplear para la captura. Ante el cristal de un acuario bien poblado, las horas pasan insensiblemente : !qué de maravillas no sospechadas se descubren !

En 1853, Mr. Mitchell, secretario de la sociedad Zoolόgica de Lόndres, construyό en el jardin de Regent’s Park un acuario de dimensiones hasta entonces nunca vistas, y el éxito de este museo vivo de la mar produjo en Inglaterra entusiasta admiracion. A imitacion suya se han forrnado muchos otros en poblaciones importantes de las costas, mereciendo una mencion especial el de Hamburgo ; mas refiriéndose este escrito al viaje de la Comision española por Francia, solo de los que hemos visto en esta nacion nos ocuparemos.

Paris, aunque alejado de la mar, ha querido ofrecer este espectáculo, tanto más intere-sante cuanto mayores eran las dificultades que se ofrecian á su realizacion. La gloria de su vencimiento pertenece á la sociedad de Aclimatacion, á la que no ha costado pocos gastos y desvelos la inauguracion que tuvo lugar en 1861 en el jardin zoológico del Bois de Boulogne.
El aquarium es un edificio de piedra expresamente construido con toda solidez, que mide 40 metros de largo por 10 de ancho. Uno de sus lados presenta en fila catorce depósitos de forma cúbica, siendo la cara que dá á la galería del público de grueso cristal de Saint-Gobain, que permite examinar el interior. La claridad entra por el techo, pro-duciendo una media luz verdosa, uniforme, rnisteriosa, que dá una idea exacta de la débil claridad submarina. Cada depósito contiene unos 900 litros de agua y está provisto de rocas dispuestas en anfiteatro de una manera pintoresca, entre las que crecen ó se extienden diversas especies de plantas acuáticas. El fondo está cubierto por una capa de arena, madrépora y piedrecillas, para que en ella encuentren refugio los animales que lo buscan. Diez de estos depósitos están destinados á las especies marinas. La cantidad de agua empleada es de 22.700 litros, y no se cambia nunca, pero está en incesante movimiento. Hé aquí la ingeniosa manera con que se produce:
Aprovechando la corriente de agua que surte al Bois de Boulogne, se la somete en la tubería á una fuerte presion que comprime cierta masa de aire. Este á su vez obra sobre una parte del agua de mar, contenida en un cilindro cerrado que se halla bajo el nivel del acuario, la hace subir y entrar con gran fuerza en cada depósito, donde se introduce por un cañito. El agua de mar oprimida absorbe mucho aire, que lleva consigo á los depósitos. Un tubo colocado en uno de los ángulos dá salida al exceso de liquido y le conduce á un filtro de carbon muy espeso, del que pasa al gran depósito subterráneo, que es de hierro fundido forrado de gutta-percha. De allí vuelve el agua al cilindro cerrado, y sufriendo de nuevo la presion del aire, asciende otra vez al acuario. Los cilindros están bajo de tierra, con lo que se mantiene en ellos una temperatura igual, de unos 16 grados centígrados, que es poco más ó ménos la temperatura uniforme del Océano. En invierno se calienta artificialmente el acuario para conseguirla.

En los depósitos se puede disminuir la cantidad de agua por un procedimiento sencillo, imitando el flujo y reflujo del mar. Tambien es posible exponer periódicamente al aire atmosférico á ciertos animales, bajando el nivel del líquido.

En esta circulacion y agitacion del agua su masa tiende á disminuir por la evaporacion; y como las materias que contiene quedan en el liquido, este último llegaria á estar muy salado si para remediar este inconveniente no se añadiera agua dulce. Un salinómetro indica el momento en que la adicion es necesaria, y por medio de un aparato especial, se hace entrar en el gran depósito desde otro colocado en el tejado del edificio, que recoge el agua de lluvia.

El acuario construido para la Exposicion de Arcachon, no es de tanto lujo ; como que su objeto es provisional ; pero sus dimensiones son mayores que el de la sociedad de aclimatacion de París. El salon en que se ha instalado tiene 100 piés de largo por 20 de ancho, y 22 compartimientos ó receptáculos, en que están distribuidos peces, crustáceos, anélidos, pólipos, moluscos, en gran variedad, no siendo menor la de plantas marinas.

La, construccion de este acuario, que hemos examinado en todos sus detalles, es como sigue :
Sobre pilares de ladrillo de unos cuatro piés de altura, se han colocado de firme losas de mármol negro sin pulimento, de seis piés de longitud y cuatro de anchura, y tres pulgadas de grueso. En los rebajos hechos en esta losa encajan otras tres del mismo espesor y de cuatro piés de altura, formando la cara del paralelepípedo que ha de quedar para el observador un cristal de media pulgada de grueso sostenido en un marco de hierro y sujeto á las losas de mármol con llaves y tirantes del mismo metal. Las juntas están rellenas de cemento, y la parte del cristal, que queda sobre el nivel del agua, esmerilada.

Prolongado el plano del cristal con tabique, forma uno de los lados del salon, que no recibe otra luz que la que pasa á través del agua, ocultando á la vista del público el armazon. Otro tabique paralelo, por la parte exterior, forma una galería cubierta que dá acceso á los depósitos para limpiarlos, renovar los animales, darles alimentos, etcétera. La luz entra por el techo de esta galería, provisto de cristales opacos y de cortinas para evitar el sol.

Como este acuario está próximo á la playa, se provee con facilidad del agua necesaria por medio de una bomba que la distribuye á todos los receptáculos, de los que escapa el excedente por tubos colocados á la altura conveniente. Cuando se quiere vaciar alguno de los depósitos, se hace uso de un sifón.
Como en el de París, el fondo de los recipientes está artísticamente dispuesto con rocas, conchuela, arena, que imitan con exactitud el del mar, pero naturalmente, los animales que lo pueblan son más y más variados.

Bolonia se ha separado de la marcha general en el acuario que ha construido tambien para su Exposicion. Tal vez al encomendar la obra á uno de sus hijos, Monsieur Edward Betencourt, no entró en el ánimo del comité variar la forma acostumbrada de las cajas de cristal, pero aquel artista, haciendo uso de sus ámplios poderes y despojando á su fecunda imaginacion de trabas, concibió, no un edificio, sino la imitacion sin ejemplo de la natura-leza en uno de sus caprichos.
El aspecto general del acuario representa una formacion geológica trastornada por al-gun movimiento subterráneo y combatida por la irresistible fuerza de las olas. La masa es gigantesca, sorprendiendo al espectador las bruscas rupturas que ofrecen variados puntos de vista, proyecciones caprichosas, inclinaciones de increible atrevimiento, que parecen desafiar las leyes del equilibrio.

La construccion y el colorido se acercan tanto á la verdad, que cuesta trabajo persuadirse de que no son verdaderas rocas marcadas por la mano de los siglos las que tan bella ilusion producen. En realidad no son otra cosa que ladrillo hueco unido con cemento.
Las dos rocas principales, especie de rústicas agujas, alcanzan una altura de 115 piés, y sirven de depósito de agua salada y dulce, llevada hasta allí por bombas de vapor para alimentar los recipientes y para ayudar á la perspectiva con sus saltos y filtraciones. Al pié de estas dos rocas, entre los accidentes de las otras menores, serpentean dos arroyuelos de agua dulce y del mar, llenando lagunas y remansos poblados de grandes peces.

Quince escalones tallados en la roca dan acceso al verdadero acuario que está en el in-terior de aquellas, en grutas y galerías subterráneas copiadas de Las mil y una noches. El agua desciende en cascada ocultándose á intervalos para aparecer de nuevo á la vista, hasta precipitarse en las cavernas, que son los recipientes que contienen los habitantes de la mar y de los rios. Esta gruta, que adornan fósiles y estaláctitas, recibe la luz por intersticios de la roca que dan paso tambien á plantas parásitas, ó por los cristales y á través del agua de las grutas, algunas de las cuales están de tal manera dispuestas, que su nivel se confunde á la vista con el del Océano con maravilloso efecto.
Hemos dicho anteriormente que el acuario de Bolonia quedará en su playa como un monumento que honra la poblacion. Podemos añadir que ha impresionado á cuantos le han visto, y que personas inteligentes suponen que esta obra, en que es tanto de admirar la idea como la ejecucion, está destinada á ejercer influencia en el decorado.
M. Betencourt, antes de terminar esta construccion, fué invitado para dirigir otra seme-jante para la Exposicion universal de París, que á estas fechas deberá estar terminada, y que no será entre tantos atractivos allí acumulados, el que ménos llame á los curiosos.

A nuestro paso por esta capital se construia en el boulevard Montmartre por un particular, M. Duval, otro acuario, cuyo presupuesto era de 150.000 francos. Ocupa una superficie de 680 metros, y su composicion es tambien fantástica. Una gruta á la entrada cubre un gran recipiente de 20 metros superficiales socavado en el piso, y teniendo en el centro una roca de que se desprende una cascada de agua de mar. El estanque está destinado á los peces que no podrían ponerse en los acuarios comunes por su tamaño, como cazones, merluzas, meros, chernas, etc.
Veinte depósitos menores están instalados en las rocas de los muros, uno de ellos de cabida de 10 metros cúbicos, el mayor que se ha construido hasta ahora, y probablemente que se construirá, porque para alcanzar este límite se han tenido que vencer inmensas difi-cultades, á causa del tamaño del cristal.
Hay siete depósitos más de agua dulce, y al final otra gruta con cascada de 40 metros de superficie, alimentada por un salto de agua de 500 metros cúbicos por día, que cambia constantemente de color.

El estanque ó gran depósito contiene 36 toneladas de agua del mar, y los recipientes 64 ; en total 100 toneladas.
Cuando lo hemos visto no estaban terminadas las obras, y se iba á instalar un aparato del sistema Carre para la fabricacion de hielo y un calorífero subterráneo, á fin de conse-guir en todas estaciones una temperatura uniforme.
Este acuario es una especulacion, de que se promete buenos resultados el propietario. No solo constituirá un museo vivo que ha de ser muy frecuentado, sino tambien un mercado permanente donde se surtan los aficionados de anémonas, caballos marinos y otras especies propias de acuarios de salon, así como del agua salada para entretenerlos.
El acuario del establecimiento escuela de piscicultura de Concarneau, se diferencia de los anteriormente descritos en que su objeto es exclusivamente el estudio privado de las costumbres y de la reproduccion de las especies marinas. El edificio en que se halla instalado es de pequeñas dimensiones, y consta de dos pisos, con azotea.
La planta baja está completamente ocupada por los recipientes, fijos en las cuatro pare-des de la sala, sin más espacio libre que la puerta de entrada y las ventanas. En el piso, y alrededor de la misma sala, se ha construido de ladrillo y cemento un muro de dos piés de altura, que con la pared forma un receptáculo dividido en muchas partes. Otro menor, de la misma forma, descansa sobre palomillas encima, quedando entre ambos la distancia necesaria para las operaciones, y aun hay una tercera fila más allá que exige ya para la cómoda observacion cristales en la parte exterior. El tamaño de estos, proporcionado al de los recipientes, es pequeño, no llegando el mayor á dos piés cuadrados. El centro de la sala está ocupado por un estanque ό pilon circular y profundo.

Todos los recipientes están en comunicacion por medio de tubos dispuestos de tal manera, que producen una corriente continua y alternada de arriba abajo y vice-versa, procediendo el agua del depósito situado en la azotea, que llena una bomba movida del viento por un mecanismo semejante al de los molinos.
El piso principal está destinado á Museo de los peces y crustáceos criados en el establecimiento y disecados.
Los recipientes del acuario están ocupados por especies aisladas, como conviene para el estudio de sus hábitos. El reducido espacio que les está concedido no parece perjudicar á su desarrollo, tal vez en razon á la corriente contínua del agua, y es ventajoso para la domesticidad que alcanzan los peces, ni más ni ménos que las aves ú otros animales.
Es curioso verles abandonar los rincones en que están guarecidos al oir la voz del director del establecimiento y acudir presurosos á quitarle de la mano el alimento que les presenta. Dos cóngrios que viven en la piscina del centro, venían á la superficie del agua llamados por su notnbre, y presentándoles un anillo formado por los dedos índice y pulgar pasaban por él con la mayor confianza.

Los lenguados y rodaballos son de los que más fácilmente se acostumbran á la clausura en que se reproducen ; y es curiosa la observacion de que, poniéndoles arena blanca, negra ó mezclada en el fondo del acuario, blanco, negro ó mezclilla es el color que adquiere la piel, hasta confundirse con el de aquella. La raya y la sepia se han conseguido tambien en el acuario, poniendo los huevos en vasos á una temperatura constante.
Los acuarios, principalmente los de grandes dimensiones, exigen gran cuidado, porque sin él pueden ser peligrosos. Si el cristal no está perfectamente sentado en su marco, ό si no tiene el espesor proporcional á la enorme presion que ha de sufrir, puede estallar como una bomba : uno de los recipientes del Bois de Boulogne hizo explosion por la primera causa é hirió varias personas.
Tambien es de advertir que, una vez lleno el recipiente, el más ligero golpe en el cristal por la parte exterior basta para rajarlo, por mucho que sea su grueso.

(1) Tratado del principio vital en las regiones acuáticas y teorίa completa de los acuavivariums por Mr. A. Ed-wards, traducido del inglés por D. Bernardo Malagamba y Brown. Un volúmen en 8.° con láminas. Madrid 1863.

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